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¿QUÉ ES LA MASONERÍA?
¿ QUÉ ES MASONERÍA ? La Francmasonería o Masonería es una de las más antiguas fraternidades iniciáticas que tiene como fundamento la creencia en un Ser Supremo, expresado bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo. Acoge en su seno sólo a hombres libres, mayores de edad, respetables e independientes, solo dependientes de su conciencia y dedicados a poner en práctica un ideal de paz, amor y fraternidad, preocupados en su perfeccionamiento moral así como el de la Humanidad entera. La Masonería exige a todos sus miembros el respeto a las opiniones y creencias ajenas y evita toda discusión política o religiosa a fin de constituir un centro permanente de unión fraternal, donde reina una comprensión tolerante y una fructífera armonía entre los hombres. Los masones nos reconocemos entre nosotros como hermanos y consideramos nuestra asociación, libremente consentida a título individual, como una alianza de hombres libres que desean progresar y desarrollarse interiormente. Los masones tenemos unos principios, que creemos justos y razonables, y capaces de imprimir una dirección favorable a nuestro desarrollo individual, así como a nuestro comportamiento social. El primero de estos principios es la convicción de que todos los hombres sin distinción de raza, cultura, religión o posición social, nacen con los mismos derechos y obligaciones. Esta verdad es a menudo olvidada en la sociedad y es por ello que es nuestro deber mantener y fortalecer, en el seno de nuestra Institución en primer lugar y en la sociedad en general, los sentimientos de fraternidad y de igualdad. El segundo principio es la vuelta a sí mismo: conocerse mejor es el objetivo que persigue cada masón. Hacerlo cada uno está muy bien, pero es mucho más fácil con la ayuda de otros hombres. Cuando se trata de hermanos, la claridad y el rigor de sus opiniones no es solo deseable sino de gran ayuda en el desarrollo moral de cada uno. El masón es un hombre social que quiere ponerse al servicio de la sociedad mediante el conocimiento que adquiere de sí mismo. Un tercer principio es que el trabajo personal se realiza sobre la base del simbolismo de los constructores. Las herramientas, su significado, sus ideas, pueden ser aplicadas en nuestra vida diaria y en nuestra conducta.
Durante los últimos 300 años la Masonería ha estado presente en la gran mayoría de las sociedades de la sociedad occidental. Denostada por unos, alabada por otros, criticada sin piedad, admirada hasta extremos insospechados. Lo que si es cierto es que de un modo u otro ha participado en muchos de los acontecimientos filosóficos, culturales, políticos de nuestro tiempo. La historia de la Masonería, fuera de las leyendas que no son más que eso, comienza de modo visible y organizado en la Inglaterra del siglo XVII, una época marcada por dos revoluciones, guerras civiles, cambios de dinastía y persecuciones religiosas. Rápidamente, la Masonería especulativa atraerá a hombres de toda condición y, gracias a su espíritu abierto y a la búsqueda de lazos de unión y puntos comunes para la Humanidad, la convertirán en lugar de encuentro de una sociedad deseosa de cambiar, de abandonar los modos y maneras de épocas anteriores. Institucionalizada y respetada, la Masonería y las logias se convirtieron en muchos países en la única institución organizada, no sometida a la supervisión ideológica ni de la Iglesia ni del Estado. Los países católicos como Francia, España, Italia y Portugal fueron un claro ejemplo de esta realidad masónica en su vertiente latina. Así, la Masonería fue bandera de enganche de grupos de nuevas sociabilidades basadas en la creencia de la ayuda mutua y fraternal entre los hombres simplemente por ser hombres. La Historia nos explica como hemos llegado hasta aquí y porqué somos como somos, pero no nos dice como debemos comportarnos de ahora en adelante. La sociedad occidental es deudora de muchas corrientes y realidades, siendo una de ellas la Masonería. La sociedad cambia, tiene otras necesidades y otros muchos problemas. La Masonería, o mejor dicho los masones como ciudadanos conscientes, tienen una obligación, la de trabajar para la mejora de la sociedad y del individuo. Han de ser capaces de buscar ideas nuevas o modos innovadores para aplicar las ideas de siempre, pero han de saber evolucionar de acuerdo con la sociedad de la que forman parte. No podemos permitirnos quedar convertidos en meros elementos decorativos de los anaqueles de la sección de historia de las librerías y bibliotecas, o en la eterna y ridícula materia de elucubración y discusión de tertulias sobre la conspiración judeo-masónica propia de una época pasada. LA REGULARIDAD MASÓNICA La Masonería es una Orden iniciática y esotérica que territorialmente se organiza en Grandes Logias o en Grandes Orientes de ámbito nacional; En los países de estructura federal pueden tener ámbito estatal. Tanto las Grandes Logias como los Grandes Orientes son también conocidos como Obediencias. Desde el nacimiento de la Masonería moderna o especulativa, con la constitución en 1717 de la Gran Logia de Londres –desde la secular Masonería operativa o antigua–, se estableció la costumbre del mutuo reconocimiento entre sí de aquellas Grandes Logias o Grandes Orientes que por cumplir con ciertas normas se reconocen mutuamente Regulares, es decir, que siguen estrictamente la Tradición así como las primitivas normas de la Orden. EXTRACTO DE LA CONSTITUCIÓN DE ANDERSON En nuestros días para que una Obediencia sea reconocida Regular por las demás debe acreditar que cumple con los siguientes principios básicos:
1. Regularidad de origen. Toda Gran Logia deberá ser regularmente establecida por una Gran Logia reconocida o por tres o más Logias regularmente constituidas.2. La creencia en el Gran Arquitecto del Universo y de su voluntad revelada, debe constituir una obligación esencial para todos sus miembros. 3. Todos los iniciados deberán jurar su Obligación sobre el Volumen de la Ley Sagrada, debidamente abierto, donde esté la revelación de lo anteriormente citado, de conformidad con la conciencia particular de la persona que sea iniciada. 4. Que solo pueden ser miembros de la Gran Logia, así como de las Logias en particular, exclusivamente varones y que la Gran Logia no tenga relaciones masónicas de ninguna clase, con cualquier tipo de Logias o cuerpos que admitan, como miembros, a personas de sexo femenino. 5. Que la Gran Logia debe tener jurisdicción soberana sobre las Logias bajo su obediencia; que por lo tanto debe de ser responsable, independiente y con gobierno propio, con la sola e indiscutible autoridad sobre los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón en toda su jurisdicción y no debe, en ningún caso, estar sujeta a compartir dicha autoridad con un Supremo Consejo o con cualquier otro poder que reclame algún control o supervisión sobre estos grados. 6. Que las Tres Grandes Luces de la Masonería (el Volumen de la Ley Sagrada la Escuadra y el Compás) deben estar siempre presentes cuando la Gran Logia o sus Logias subordinadas estén trabajando, siendo el principal de ellas el Volumen de la Ley Sagrada. 7. Que las discusiones sobre religión o política en las Logias deben de estar estrictamente prohibidas. 8. Que los Antiguos Principios, Usos y Costumbres, así como los Landmark de la Orden deben ser estrictamente observados. Habiendo sido aceptada por la mayor parte de las Grandes Logias Regulares del mundo una Regla de Doce Puntos cuyo cumplimiento es exigido por todas ellas para obtener el reconocimiento como Obediencia regular:
1. La Francmasonería es una Fraternidad iniciática, que tiene como fundamento tradicional la creencia en El Gran Arquitecto del Universo.2. La Francmasonería se basa en los “Antiguos Deberes” y en los “Landmarks” de la Fraternidad; especialmente en cuanto al absoluto respeto a las tradiciones específicas de la Orden, esenciales para la regularidad de la Obediencia. 3. La Francmasonería es una Orden a la cual no pueden pertenecer más que los hombres libres y respetables, que se comprometan a poner en práctica un ideal de Paz, Amor y Fraternidad. 4. La Francmasonería tiene como objetivo el perfeccionamiento moral de sus miembros, así como el de la humanidad entera. 5. La Francmasonería impone a todos sus miembros la práctica exacta y escrupulosa de los rituales y simbolismos, como modo de acceso al Conocimiento por las vías espirituales e iniciáticas que le son propias. 6. La Francmasonería impone a todos sus miembros el respeto a las opiniones y creencias de cada uno. Prohíbe en su seno toda discusión o controversia política o religiosa. Así se constituye en centro permanente de Unión Fraternal, donde reina una comprensión tolerante y una fructífera armonía entre los hombres, los cuales, sin ella, hubieran permanecido extraños los unos de los otros. 7. Los Francmasones toman sus obligaciones sobre un Volumen de la Ley Sagrada, con el fin de dar al juramento o promesa prestados sobre el mismo el carácter solemne y sagrado indispensable para su perennidad. 8. Los Francmasones se reúnen, fuera del mundo profano, en Logias donde deben estar siempre presentes las Tres Grandes Luces de la Orden: un libro de la ley Sagrada, una Escuadra y un compás, para trabajar según el rito, con celo y asiduidad, conforme a los principios y reglas prescritas por la Constitución, Estatutos y Reglamentos Generales de la Obediencia. 9. Los Francmasones no deben admitir en sus Logias más que hombres, de reputación perfecta, personas de honor, leales y discretos, dignos bajo todo punto de vista de ser hermanos y aptos para reconocer los límites del dominio del hombre y el infinito poder del Eterno. 11. Los Francmasones contribuyen, por el ejemplo activo de su sabio, viril y digno comportamiento, al esplendor de la Orden, dentro del respeto al secreto masónico. 12. Los francmasones se deben mutuamente ayuda y protección fraternales, aun en caso de peligro de su propia vida. Practican el arte de conservar, en toda circunstancia, la calma y el equilibrio indispensables para una perfecta maestría de si mismos. En España, la Obediencia Regular y Tradicional reconocida por la Masonería Universal es La GRAN LOGIA DE ESPAÑA. Las Grandes Logias admitidas como Regulares son alrededor de 155 en el mundo y mayoritariamente tienen establecido el mutuo reconocimiento. La Gran Logia de España está reconocida y tiene relaciones fraternales con la práctica totalidad de ellas. En España el Volumen de la Ley Sagrada que se utiliza en la práctica totalidad de las Logias es la Biblia; no obstante, podría ser la Toráh o el Corán si la mayoría de los miembros de la Logia pertenecieran a una de esas religiones o así lo decidiera la Logia. En Israel no es infrecuente que las Logias utilicen al mismo tiempo la Toráh, el Corán y la Biblia.
Todos los masones tratamos de pulir nuestra piedra bruta para quitarles las asperezas que no nos permiten encajar con las otras piedras, de este modo, todos juntos construimos el templo de la Luz. |
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